Esta exposición conmemora el 90 aniversario de la I Semana Internacional de vuelo sin motor organizada por el HAC en 1935. Tuvo lugar en el Salón Panadería de la Ciudadela de Jaca del 8 de julio al 5 de septiembre de 2025.
La exposición comisariada por Luis Ferreira, Director del Aeródromo de Santa Cilia y Vicepresidente del Huesca Aero Club, celebra también el 50 aniversario del que se considera heredero natural de aquella historia: el Aeroclub Nimbus de Vuelo sin Motor.
Fue en el año 1931 cuando un grupo de entusiastas oscenses fundó el Huesca Aero Club. Su puesta de largo fue la organización, en el extinto aeródromo de Igriés, de una de las etapas de la I Vuelta a España que organizaba el Real Aeroclub de España. Aquello fue un hito, pero su interés real, debido probablemente a la falta de medios no iba en esa dirección. El Huesca Aero Club fue el inicio de una larga y sobre todo muy singular historia: el vuelo sin motor.
Ahora, tras la reconversión de aquel viejo aeródromo de Monflorite en el actual aeropuerto Huesca-Pirineos, todo el legado histórico y cultural acumulado durante ocho décadas en la capital de la provincia se ha trasladado a la Jacetania, concretamente al aeródromo de Santa Cilia, convirtiéndose en el principal aeródromo de vuelo en planeador de España. Un lugar desde el que se sigue alimentado esta pasión, destino de pilotos de todos los países de nuestro entorno y desde donde se anima a que cualquier interesado venga a conocer el Pirineo desde el mejor balcón que se pueda imaginar.
La exposición se compone en buena medida de paneles informativos y fotos en blanco y negro que ceden la fototeca de la Diputación Provincial y familias de Huesca o Jaca, pero su objeto ‘estrella’ es el avión que aporta el Museo de Aeronáutica y Astronáutica, situado en Cuatro Vientos (Madrid). Se trata de un Schulgleiter SG-38, un planeador alemán diseñado para la instrucción de vuelo elemental, especialmente para la formación de pilotos de planeadores. Fue desarrollado en 1938 y su diseño sencillo y económico lo hizo ideal para escuelas de vuelo y para la formación de nuevos pilotos. En Huesca se empezaron a volar a partir de 1940” y “lo usaron el 50% de los pilotos entre los años 50 y 80”, por lo que se trata de un ejemplar casi único de gran valor histórico.