El aeródromo de Bolea ya cuenta con suelo, en el que se ubicarán las nuevas instalaciones que sustituirán al aeródromo de Monflorite-Alcalá. La causa por la que se ha buscado este nuevo emplazamiento es la incompatibilidad entre el vuelo a vela y la actividad comercial del Aeropuerto Huesca-Pirineos.

 El alcalde de La Sotonera y presidente de la Comarca de la Hoya de Huesca, Pedro Bergua, valora la participación de la Diputación Provincial (para la financiación de la compra del terreno necesario). Bergua apunta que se quiere aprovechar esta actividad para la revitalización de esta zona, dada su proximidad a Huesca, Zaragoza, el Pirineo, el castillo de Loarre y el Reino de los Mallos, por poner algunos ejemplos.

La pista se ha ideado para que sea de alto rendimiento, con el fin de que se pueda acoger en este aeródromo competiciones incluso internacionales, tal y como apunta Luis Ferreira, representante del Aero-Club Nimbus.

Respecto a la relación con el aeródromo de Santa Cilia, se apunta que ambas infraestructuras son plenamente compatibles.

La desaparición del aeródromo de Monflorite-Alcalá rompe con una tradición de 80 años, un legado que recibe un mayor reconocimiento fuera de este territorio que en la propia ciudad de Huesca y en su entorno. Ahora se crea un vacío al sur del Prepirineo (desde Sangüesa hasta Benabarre), que se intenta llenar con el aeródromo de Bolea.

Va a haber tres líneas de trabajo en la nueva instalación: como novedad se va a apostar por la investigación, con estudios sobre el cambio climático; un modelo de vuelo como el que se aplica en los Alpes, en este caso será en el Pirineo; y especialización, ya que cada aeródromo es bueno por algo.