La construcción del Aeropuerto de Huesca, la reconocida incompatibilidad de sus instalaciones para la práctica del vuelo deportivo, más las constantes restricciones aplicadas por su gestor AENA, que han culminado con la limitación de horarios operativos en agosto de 2012, han ocasionado la muerte por asfixia en Monflorite de una actividad con más de ochenta años de tradición y práctica deportiva de prestigio internacional firmemente arraigada en Huesca y su comarca.

El objeto de este escrito es sensibilizar a todos los actores de la sociedad oscense y aragonesa sobre la dimensión y valor de este legado, aportando soluciones que eviten su definitiva desaparición.  

 

Qué significa Monflorite y el vuelo sin motor para Huesca y su comarca   

La tradición del VSM en Huesca y su comarca se remonta a 1931, año en el que se constituye el Huesca Aero Club, asociación de carácter privado promovida por deportistas oscenses que realiza inmediatamente en diversos puntos de la Hoya de Huesca los primeros ensayos de vuelo sin motor del país.   

Poco a poco la actividad se establece en Monflorite-Alcalá del Obispo, fundamentalmente por las cualidades de la ladera situada en el lado oeste que, extendiéndose de norte a sur facilitaba el vuelo orográfico cuando soplaba el cierzo, el tipo de vuelo más favorable para los planeadores de la época. El Huesca Aero Club llegó a contar con 130 socios y tres aviones planeadores llegando incluso a tutelar la formación de la totalidad de los pilotos de vuelo sin motor españoles existentes hasta aquel momento. 

La guerra civil interrumpe esta actividad provocando la desaparición del Huesca Aero Club. En 1940 el Ministerio del Aire decide recuperar aquel testigo construyendo en Monflorite el Centro Nacional de Vuelos sin Motor, que con personal militar, formaría durante decenios a miles de pilotos. Prácticamente desde sus inicios, los pilotos de la Escuela de Huesca alcanzaron el más alto nivel, con una sucesión de records nacionales e internacionales y vuelos históricos que calaron en la sociedad española adquiriendo un indiscutible prestigio internacional.   

Tanto es así que en una época de aislamiento internacional de nuestro país, se formaron en la escuela de Huesca grupos organizados de pilotos de otros países como Argentina, Chile y Portugal. El Aeródromo de Monflorite estuvo bajo control militar hasta 1975, en que pasó a depender de la Dirección General de Aviación Civil, año en el que se fundó el Aeroclub Nimbus, que desde ese momento coexistirá en Monflorite con sus diferentes gestores.  

En 1993 la sociedad estatal SENASA, pasa a controlar las instalaciones hasta su venta a AENA en diciembre de 2002 como consecuencia del proyecto del futuro aeropuerto. Posteriormente en 2004 SENASA abandonaría Monflorite por considerar incompatible su presencia en un aeropuerto comercial y quedando desde entonces el Aeroclub Nimbus como único practicante y depositario de todo este legado histórico. Es ya en 2005 con la inauguración del Aeropuerto Huesca Pirineos habiendo obviado en su diseño su actividad histórica, cuando se condena al vuelo sin motor a su desaparición de Monflorite.  

En ese periodo de casi 75 años, se han formado miles de pilotos, se han conseguido récords nacionales e internacionales. Pilotos formados en Monflorite han ganado un sinfín de campeonatos de España obteniendo brillantes resultados en competiciones internacionales, incluyendo un campeonato del mundo.  

Monflorite ha sido el semillero de los pilotos militares españoles durante años y de una gran parte de los pilotos de líneas aéreas. En definitiva, el vuelo sin motor con la complicidad de la sociedad oscense, ha situado a Huesca y su comarca en el mapamundi, siendo un auténtico referente internacional de este deporte y durante muchos años una fuente de negocio y actividad comercial. En el momento de inaugurarse el Aeropuerto Huesca Pirineos, el vuelo sin motor en Monflorite/Hoya de Huesca, gozaba de una excelente salud, siendo Nimbus el primer aeroclub español por número de vuelos y calidad de la flota y pilotos, formando parte de numerosos proyectos deportivos internacionales. 

 

Porqué Huesca Pirineos ha acabado con una actividad centenaria, sin posibilidad de marcha atrás   

La lista de motivos supera a la dimensión de este escrito. Sin ánimo de ser exhaustivos, básicamente por incumplimiento en las obras del aeropuerto de las servidumbres aeronáuticas y dimensiones establecidas en Real Decreto para la pista deportiva, pasando esta de los 1.075 metros de largo por 140 de ancho a 600 por 12, insuficientes para cualquier actividad de vuelo a vela. Por un diseño flagrantemente erróneo que obliga entre otras cosas a las aeronaves comerciales a cruzar la pista deportiva para acceder a la plataforma de pasajeros o desde ésta a la pista principal.   

Por numerosos obstáculos de diferente tipo que incumplen las normas aeronáuticas internacionales que significan un grave peligro para la actividad y sus practicantes. Por un total de 15 deficiencias que AESA, la máxima autoridad española en seguridad aérea, estableció de forma independiente en un informe en noviembre de 2008, afirmando la total incompatibilidad del Vuelo a vela en Huesca Pirineos.   

Como consecuencia de este informe, AESA (Ministerio de Fomento), ha recibido todo tipo de presiones y descalificaciones de AENA, señalado claramente como el primer responsable de la situación. Por haber destruido, como consecuencia de las obras, la legendaria ladera, una de las razones de su elección por los pioneros del vuelo sin motor y el elemento que ha conferido a Monflorite su gran personalidad.   

Por los impedimentos y trabas que AENA, a través de la dirección del aeropuerto ha sometido al vuelo deportivo. La última es la limitación de horarios operativos a 5 horas en aras a una supuesta eficiencia de gestión. Esto en la práctica supone el golpe de gracia definitivo al vuelo sin motor al pretender adecuar una actividad que se rige por infinidad de variables y parámetros atmosféricos a la rigidez de un horario puramente administrativo y que conlleva el no poder realizar ni siquiera la más simple de las pruebas establecidas por la Federación Aeronáutica Internacional para pilotos en formación.  

En conclusión, recuperar Huesca Pirineos para el vuelo sin motor obligaría bien a renunciar de manera definitiva a cualquier otro uso del aeropuerto o bien a la necesidad de afrontar nuevas inversiones de una dimensión inaceptable desde cualquier punto de vista.  

 

¿Se puede evitar la desaparición del vuelo sin motor de Huesca?   

Desde el Aeroclub Nimbus entendemos que sí. Se puede y se debe evitar esta desaparición. Existe ya un Proyecto realista y sostenible en las proximidades de Bolea que goza de la autorización previa de los ministerios de Defensa y Fomento, disponemos de una memoria valorada del presupuesto necesario para poder ejecutar el Proyecto, de un plan de viabilidad que respaldó en su día la Cámara de Comercio de Huesca, y del compromiso de disponibilidad de los terrenos por parte de los propietarios.   

En estos momentos se está a la espera de la luz verde definitiva de las partes implicadas: Ministerio de Fomento, Gobierno de Aragón, Diputación de Huesca, Comarca de la Hoya de Huesca, Ayuntamiento de la Sotonera, AENA. Es la solución definitiva para no acabar con la existencia del Vuelo sin Motor en Huesca, ni condicionar el desarrollo futuro del aeropuerto de Huesca-Pirineos, una infraestructura que tarde o temprano tendrá que destinarse a la actividad para la que fue realmente creada: el vuelo comercial.   

 

¿Qué ventajas aporta la solución Bolea?   

En primer lugar a través de un Proyecto realista y austero, evitar la pérdida para la comarca de Huesca de uno de sus más importantes patrimonios culturales de valor incalculable. Se trata de un proyecto realizado por ingenieros aeronáuticos, que a la vez son pilotos expertos de vuelo sin motor, lo que es una garantía de su idoneidad para este deporte. 

Como consecuencia de lo anterior y de su excepcional ubicación, es un centro de vuelo extraordinariamente adaptado a las necesidades de los planeadores modernos.  

Se puede implantar por fases controlando el desembolso en cada momento. Las instalaciones mínimas para poder operar se ejecutarían en una primera fase en la que se adquirirían los terrenos y se construiría la pista de vuelo. 

En una segunda fase se construiría un hangar, un pequeño local social y se dotaría a las instalaciones de servicios de agua, luz y comunicaciones. 

De acuerdo con el plan de viabilidad, la explotación del Centro de Vuelos se adaptaría en cada momento a la demanda real, autofinanciándose sin originar cargas adicionales o déficits a los titulares del Centro. 

Es una fuente de promoción internacional para la Sotonera y su entorno. Por sus excelentes condiciones para la práctica del vuelo sin motor, pilotos de Alemania, Francia Inglaterra y Holanda entre otros, han manifestado su interés por el proyecto hasta el punto de asociarse y constituir una asociación para potenciar la “marca” Pirineos de vuelo a vela, que tiene su sede en Bolea. Una vez el centro de vuelo en funcionamiento, se abre la posibilidad de organizar periódicamente campeonatos y eventos internacionales, que por su gran repercusión aumentarían la visibilidad de la comarca a nivel internacional, aparte de la dinamización que representarían por sí mismos para la zona.   

Es una fuente de negocio y oportunidades de desarrollo para la zona. Los visitantes no son solo locales o nacionales. Los pilotos de vuelo sin motor europeos ven cada vez ven más limitada su actividad, como consecuencia de la saturación del espacio aéreo en las zonas de vuelo tradicionales. Buscan zonas como Bolea con un atractivo natural, donde poder desplazarse con sus familias y volar sin limitaciones. Se trata de un público fiel, pero exigente, de alto poder adquisitivo, con evidentes necesidades a nivel de hostelería, ocio y comercio.

Por su ubicación, el nuevo centro de vuelos se integraría en la “marca” Pirineos para vuelo a vela, formada por una red aeródromos deportivos a ambos lados del Pirineo: Santa Cilia, La Cerdanya y Benabarre en el lado sur y Luchon, Saint Girons, La Llagone, Oloron, Itxasou, Tarbes, Saint Gaudens, en su lado norte.  

Esta es una de las tendencias de futuro del vuelo sin motor europeo, desarrollada inicialmente en los Alpes: El vuelo sin motor no se concibe como una actividad aislada en un campo de vuelo, sino como un conjunto de aeródromos estratégicamente situados en una zona de vuelo que además de representar una garantía de seguridad al disponer de mayor número de pistas aterrizables en el dominio de vuelo, se potencian entre ellos aumentando la calidad de la oferta para los pilotos internacionales, de forma similar a lo que sucede con las estaciones de esquí, que no se excluyen entre ellas sino que potencian la oferta de una zona concreta.  

Ofrece importantes sinergias con las actividades de deportes naturales y de aventura de la zona, lo que consolidaría a la comarca de la Hoya como un referente en este campo.  

 

¿Cuál es el siguiente paso?   

Estamos proponiendo un Proyecto acorde con los tiempos actuales, con un presupuesto limitado que se puede desarrollar por etapas. El siguiente paso debería ser que todas las partes implicadas: Ministerio de Fomento, 

Gobierno de Aragón, Diputación de Huesca, AENA, Ayuntamiento de Huesca, Ayuntamiento de la Sotonera, Real Aeroclub de España, Federación Aeronáutica Española, Federación Aragonesa de Deportes Aéreos y Aeroclub Nimbus se sienten a discutir proactivamente las posibles soluciones. 

El principal escollo es la financiación. El Aeroclub Nimbus, asociación deportiva sin ánimo de lucro que siempre ha desembolsado cantidades importantes a los diferentes gestores de Monflorite para poder desarrollar su actividad,está en condiciones de financiar una parte del proyecto en el momento en el que esté libre de sus actuales obligaciones con AENA.   

Pero somos un club modesto, sin ánimo de lucro y que por tanto no da beneficios ni pérdidas en su actividad anual y que a pesar de haber ocupado hasta hace pocos años las primeras posiciones del país en número de vuelos, personal docente y de destacar por el volumen y modernidad de su flota de planeadores, ha visto dividirse por cinco esta actividad como consecuencia de la construcción de Huesca Pirineos, con una caída de ingresos en la misma proporción.   

Nimbus, como gestor de varios proyectos Interreg de colaboración transfronteriza con los clubes de la vertiente norte del Pirineo se considera capaz de liderar un proyecto de esta envergadura. Aportamos un “know how” de altísimo valor basado en la experiencia heredada de la larga tradición de este deporte en nuestra comarca, relaciones con federaciones, organismos y aeroclubes internacionales, capacidad organizativa, pilotos de primer nivel, gestores expertos y una flota de aviones moderna y renovada. Podemos aportar una parte del presupuesto, pero no tenemos capacidad financiera para afrontar en solitario el proyecto.   

Pedimos la colaboración de todas las partes para mantener con vida un legado centenario en vías de desaparición, del que consideramos que somos sus últimos depositarios y que además significaría unos beneficios objetivos para la zona.   

En resumen, no planteamos una iniciativa para subvencionar una actividad deportiva, sino un impulso para evitar la desaparición de una realidad que tiene una gran dimensión y potencial de crecimiento, que forma parte del patrimonio cultural de Huesca y sobre la que existe un mandato de las Cortes de Aragón que vela por su preservación, a través de un proyecto realista, que no requerirá de ayudas públicas para su funcionamiento y que puede ofrecer oportunidades y beneficios importantes para la Hoya de Huesca y la Sotonera en particular.